Artículo 2 de 10

En México, el fideicomiso en general de acuerdo con la gran mayoría
de las definiciones de muchos expertos juristas, incluyendo en éstas la
nuestra, el fideicomiso, se define como:

“un acto jurídico lícito celebrado entre personas físicas o morales y por voluntad propia de éstas
mismas, para transferir temporalmente o en forma permanente bienes o derechos,
mediante la celebración de un Contrato”.

Las partes que intervienen en un fideicomiso son las siguientes tres:

Fideicomitente, quien transmite los bienes o derechos a través de su manifestación escrita y
voluntaria de hacerlo; Fiduciario, quien recibe temporalmente o en administración,
los bienes o derechos del Fideicomitente, mediante la instrucción escrita de
este último, para que a su vez, el Fiduciario, cumpla con dichas instrucciones
contenidas en el contrato; Fideicomisario, quien recibe los bienes o
derechos que finalmente transmite el Fiduciario, de acuerdo con las
instrucciones del Fideicomitente, consignadas en el contrato mismo.

El fideicomiso mexicano está regulado por la Ley General de Títulos
y Operaciones de Crédito en sus artículos 381 al 407 y deberá siempre constar
por escrito, tal y como lo establece el artículo 387 del ordenamiento de
referencia.

Se reconocen dos clases de fideicomisos, los Públicos y los Privados.

Fideicomisos Privados:
Partiendo de los fines que pretende alcanzar el fideicomitente y considerando
las características del fiduciario los contratos se clasifican como sigue:

Fideicomisos de inversión; son aquellos cuya finalidad es que el fiduciario destine el patrimonio fideicometido a la realización de operaciones económicas rentables: de crédito, actividades empresariales; en valores de renta fija y renta variable; en inmuebles así como de beneficio (fondos de ahorro, planes de pensiones y jubilación).

Fidecomisos de Garantía y Fuente Alterna de Pago; El fiduciario recibe los bienes o derechos fideicometidos para garantizar el cumplimiento de una obligación principal, que es a cargo del fideicomitente, son contratos ligados a un negocio principal (créditos: valores en renta fija o variable, inmuebles, efectivo, etc).  Fideicomisos de Administración; El fiduciario recibe los bienes o derechos fideicometidos para poder proceder a efectuar las inversiones señaladas en el fideicomiso. Donde el fideicomitente (dueño de los bienes) busca un rendimiento a través de la inversión (testamentarios; en mandato). La clasificación del fideicomiso depende de las finalidades de cada contrato, por ejemplo: Fideicomisos Testamentarios,
Fideicomisos de Inversión. Fideicomiso para Bienes Mueble e Inmuebles  y por último,  Fideicomisos de Infraestructura y Bienes Raíces, mejor conocidos como FIBRAS, estos se caracterizan por ser vehículos financieros que, al ser listados en la Bolsa Mexicana de Valores, se hacen acreedores a ciertos estímulos fiscales. Pueden ser constituidos como fideicomisos
o sociedades anónimas en cuyos fines estén:

La adquisición o construcción de bienes raíces destinados al arrendamiento.

La adquisición de derechos sobre bienes inmobiliarios.

El otorgamiento de financiamiento para bienes inmuebles con garantía hipotecaria.

La distribución frecuente de dividendos (mínimo 95% de la utilidad fiscal neta).

El ostentar un mínimo de 70% de su patrimonio, en inversiones inmobiliarias y el resto en
valores gobierno o en sociedades inversión.

Fideicomisos Públicos:

Son aquellos fideicomisos contemplados en el Artículo 47 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y estos fideicomisos públicos a que se refiere el Artículo 3o., fracción III, de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, son aquellos que el gobierno federal o alguna de las demás entidades paraestatales constituyen, con el propósito de auxiliar al Ejecutivo Federal en las atribuciones del Estado para impulsar las áreas prioritarias del desarrollo, que cuenten con una estructura orgánica análoga a las otras entidades y que tengan comités técnicos.

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