Artículo 3 de 10

El Fideicomitente es la persona física o moral que constituye el Fideicomiso, destinando los bienes y derechos necesarios para el cumplimiento de sus fines, transmitiendo la titularidad de dichos bienes y derechos a la institución fiduciaria.

Así mismo, el fideicomitente indubitablemente, debe ser propietario de los bienes o derechos que transmita a la institución fiduciaria.

El artículo 384 de la Ley General de Titulos y Operaciones de Crédito  establece que solo pueden ser fideicomitentes las personas con capacidad para transmitir la propiedad o la titularidad de los bienes o derechos objeto del fideicomiso, según sea el caso, así como las autoridades judiciales o administrativas competentes para ello.

Dentro de las actividades, funciones y responsabilidades propias del Fideicomitente, podemos señalar como las más relevantes:

Señalar los fines del fideicomiso, designar a los fideicomisarios y a la institución que desempeñará el  cargo de fiduciaria, designar a los fideicomisarios y el provecho que recibirán éstos de los bienes fideicomitidos, señalando la duración del fideicomiso y el objeto específico del mismo.

El artículo 381 de la Ley General de Títulos y Operaciones
de Crédito le confiere la facultad de reservarse determinados derechos sobre la
materia de fideicomiso, prever la formación de un comité técnico, dar las
reglas de su funcionamiento y fijar sus facultades; reservarse igualmente los
derechos que estime pertinentes en el acto constitutivo, exigir al fiduciario
el cumplimiento de la obligación que tiene de rendir cuentas de su gestión
cuando se haya reservado expresamente este derecho en el acto constitutivo, o en
las modificaciones del mismo; en los fideicomisos onerosos, deberá exigir al
fideicomisario la contraprestación a que tenga derecho, transmitir sus derechos
de fideicomitente si se reservó dicha facultad, revocar o terminar el
fideicomiso cuando se haya reservado esa facultad en los casos y condiciones en
que se haya reservado el derecho, solicitar la devolución de los bienes dados
en fideicomiso en caso de imposibilidad de ejecución, o entrega de los
remanentes, una vez ejecutado el fideicomiso y en caso de incumplimiento exigir
de la contraparte el cumplimiento o la rescisión del fideicomiso con el
resarcimiento correspondiente de los daños y perjuicios causados.

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