Artículo 5 de 10

El Fideicomisario
en la estructura jurídica del fideicomiso, es la persona física o moral que
recibe los beneficios del fideicomiso y que en congruencia con el artículo 382
de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, pueden ser
fideicomisarios aquellas personas que tengan la capacidad necesaria para
recibir el provecho que el fideicomiso implica. Es decir que el fideicomisario
tenga capacidad jurídica de goce y de ejercicio para recibir dicho beneficio.

La capacidad de
goce se describe, como, la aptitud para ser titular de derechos y obligaciones
y la capacidad de ejercicio supone la posibilidad jurídica en el sujeto,
persona física o personal moral, de hacer valer directamente sus derechos, de
celebrar en nombre propio actos jurídicos, de contraer y cumplir con sus
obligaciones, además de ser capaz de ejercitar acciones conducentes necesarias ante
los tribunales.

El fideicomisario
podrá ser designado por el fideicomitente en el acto constitutivo del fideicomiso
o en un acto posterior, asimismo, es conveniente señalar que en su artículo 383
de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito, indica que el fideicomitente
puede asignar varios fideicomisarios para que reciban simultáneamente o
sucesivamente el provecho del fideicomiso, salvo en aquellos fideicomisos en
los cuales el beneficio se conceda a diversas personas sucesivamente que deban
sustituirse por muerte del anterior, excepto en el caso de que la substitución
se realice en favor de personas que estén vivas o concebidas ya, a la muerte
del fideicomitente.

Cuando sean dos o
más fideicomisarios y deba de consultarse su voluntad, en cuanto no esté
previsto en el fideicomiso, las decisiones se tomaran por mayoría de votos
computados por representaciones y no por persona. En caso de empate, decidirá
el juez de primera instancia del lugar del domicilio del fiduciario.

Ahora bien de conformidad
con lo dispuesto en el artículo 390 de la Ley General de Títulos y Operaciones
de Crédito, el fideicomisario tendrá, además de los derechos que se le concedan
por virtud del acto constitutivo del fideicomiso, los siguientes:

El de exigir su cumplimiento a la institución fiduciaria.

El de atacar la validez de los actos que ésta cometa en su perjuicio de mala fe o en exceso de
las facultades que por virtud del acto constitutivo o de la Ley le corresponda.

Cuando ello sea procedente, el de reivindicar los bienes que a consecuencia de esos actos hayan
salido del patrimonio objeto del fideicomiso.

 

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