Artículo 2 de 3

Conceptos de Violación: Esta disposición Constitucional, anteriormente citada en el artículo que precede,  por un lado otorga a las personas y a los partidos políticos el derecho a asociarse, manifestarse, promover la participación del pueblo en la vida democrática, a través de derecho concebido expresamente en la fracción tercera del precepto constitucional citado, mediante el “uso de manera permanente de los medios de comunicación social”;  para después, simplemente limitarlos a que públicamente y a través de los medios de comunicación, sólo puedan asociarse, manifestarse, expresar sus opiniones, difundir sus sentidos de dirección social, sus propuestas de Estado y dirección futura del País, ¡sólo en determinado periodo!, al establecer que  el “instituto federal electoral será autoridad única para la administración del tiempo que corresponda al estado en radio y televisión destinado a sus propios fines y al ejercicio del derecho de los partidos políticos nacionales, de acuerdo con lo siguiente y a lo que establezcan las leyes”; desplazando más aún la libertad de los mexicanos y sus organizaciones políticas de expresión y libertad , al indicar que “los partidos políticos en ningún momento podrán contratar o adquirir, por si o por terceras personas, tiempos en cualquier modalidad de radio y televisión.”, y  como si fuera poco, se extralimita a la prohibición de que cualquier mexicano pueda ejercer su derecho a participar y apoyar de manera ilimitada y permanente si ese fuera su deseo, a quien y cuando le plazca.  Citamos nuevamente: “Ninguna otra persona física o moral, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar propaganda en radio y televisión dirigida a influir en las preferencias electorales de los ciudadanos, ni a favor o en contra de partidos políticos o de candidatos a cargos de elección popular. Queda prohibida la transmisión en territorio nacional de este tipo de mensajes contratados en el extranjero.

Las disposiciones contenidas en los dos párrafos anteriores deberán ser cumplidas en el ámbito de los estados y el distrito federal conforme a la legislación aplicable.

En otras palabras, libertad limitada, sancionada y controlada, cual “derecho permanente” de expresión al que hace referencia el inciso tercero del artículo cuarenta y uno de nuestra Carta Magna; como podemos los mexicanos en tan sólo 90 días en algunos casos de elección popular y 180 días para algunos otros, conocer, analizar, discutir y convenir en las propuestas de los destinos de nuestro País, totalmente violatoria a nuestras garantías individuales, debemos estar informados siempre, a cualquier hora y en todo lugar, la comunicación de las intenciones de los partidos políticos, sus candidatos, propuestas, anhelos  y demás deber ser permanente y transparente; natural, no teledirigida o preparada como le es una obra de teatro.

Estamos conscientes y convencidos que debe haber reglas, claro que debe haberlas, pero éstas no pueden ser limitativas de la expresión y propuestas de fondo de los destinos de nuestro País.

Ha faltado congruencia legislativa y nadie es más culpable de ello que nosotros los mexicanos, que por comodidad, ignorancia y desinterés, hemos dejado de participar activamente en la actividad política de nuestro propio País.

Debemos cambiar, es imperante leer, estudiar, analizar, estar informados, instruirnos, conocer el pasado y el presente de aquellos conciudadanos que manifiesten su interés por dirigirnos y gobernarnos porque de otra manera seguiremos teniendo Leyes, Códigos, Normas, Reglamentos y demás circulares de carácter oficial CONTRADICTORIAS EN SÍ MISMAS, lo cual violenta dramáticamente nuestro estado de derecho, nuestra libertad y el futuro de nuestro hijos.

Tu Abogado