Porque si y porque no. ¿Quién es el bueno para ser el Presidente de la República mexicana?. La pregunta que se hacen millones de mexicanos a resolver el próximo 1 de julio, tras la confusión que genera la campaña electoral mas mediática de la historia nacional. Tres son los partidos que confluyen fuertemente en elecciones federales, de los cuales, el ACCION NACIONAL sufre el desgaste de dos periodos sexenales, por una presidencia atada de pies y manos por el Congreso de la Unión y partidos políticos, desde los Gobiernos de los Estados,  quienes coartaron toda posibilidad de lucimiento del ejecutivo nacional. Doce años de alternancia fueron suficientes para una sociedad que demanda mejores oportunidades, en especial, las que conciernen a la paz y tranquilidad de las familias mexicanas en una búsqueda legítima por desaparecer del escenario social, los cadáveres que a diario se diseminan por el país, a resultas del crimen organizado y evitar el temor y la zozobra de salir de casa y ya no regresar mas. México siempre supo que existía la violencia. Nuestra historia se escribió con sangre, pero de luchas legítimas por nuestras libertades. La sangre que hoy baña nuestras calles surge por el poder criminal, donde el ciudadano común, si bien le va, es espectador y cuando no, le toca ser “daño colateral”. Justo este aspecto mantiene otros en la debacle. La economía no repunta, porque hay muchas ciudades en donde la inseguridad es tal, que la IP prefiere mantener a salvo su inversión y en consecuencia, el desempleo va a la alza, al igual que la pobreza y hambre. Todo está relacionado. El país requiere de medidas extremas para barrer el cochinero a consciencia, si se quieren condiciones para generar el desarrollo social. Calles medianamente limpias de delincuentes; humanos libres para transitar; servidores públicos haciendo su trabajo; empresas operado óptimamente y mexicanos con platos de comida caliente en ambientes tranquilos. Ninguno de los presidenciables se echó el trompo a la uña, de sacar el tema de la legalización de las drogas. Gran error. No se trata de “negociar” con los criminales, como alega Vázquez Mota. Se trata de crear condiciones sociales de primer mundo, ante el drama que significa para nuestro territorio todo lo relacionado con el tema. La producción, distribución y consumo de cualquier sustancia considerada como droga, debe regularse y existir instituciones que verifiquen tal actividad como una mas de tipo comercial, para tener registros de quienes se dedican a esta actividad y los lugares de venta. Solo así se evitará el clandestinaje de dicha actividad que genera otro tipo de ilícitos, dado que muchas bandas dedicadas al narcotráfico, generan actividades accesorias como el secuestro y tráfico de órganos, entre otras, que podrían atenderse mejor por las autoridades. Tampoco se trata de “moralizar” a los criminales, como ofrece López Obrador; no vemos a los cabezas de los Zetas o del Cártel del Golfo, sentaditos en alguna aula atentos a alguien que les dice, “a partir de ahora, los mexicanos somos amorosos y ya nadie se queda sin cabeza”. Y el tema de la generación de los millones de empleos ofrecidos para “amorear” a los mexicanos a que trabajen lícitamente y no caigan en los brazos de los criminales, aun no sabemos en que parte del sexenio se logrará, dado que este objetivo lo supedita a tener un “colchoncito” por los ahorros que tendrá al abatir la corrupción del sistema gubernamental. Para esto, se dice que habrá un barrido de arriba hacia abajo lo cual tiene a muchos servidores públicos con sospechosísmo; viene recorte de personal; la plantilla burocrática pesa y poco rinde. De acuerdo. La pregunta es: ¿los burócratas irán a la misma escuelita de la moral amorosa que los lindos del crimen organizado del país? Es sabido que estos planteos harán alzar las cejas a más de uno. Pero a falta de una explicación inteligente por parte de quien hace estas ofertas,(AMLO) nadie debe despeinarse por lo que concluya la sociedad del “como” se logrará cada detalle y en particular, la duda razonable que surge si esto se concretará para el sexenio que viene u otro, en caso de llegar. Especialistas han hecho sendos estudios para calcular cuantas generaciones deben transitar para que el sistema educativo nos brinde humanos dotados de valores cívicos, morales e intelectuales de trascendencia para el país. Y no es una ni dos generaciones. El líder de las izquierdas pretende que en un periodo de seis años, logrará la renovación moral de toda una nación, cuya ciudadanía es feliz de “recortar” cualquier procedimiento laboral, gubernamental, escolar, etc, o sea, como se dice en el argot legal “¿la quieres por la vía corta o la legal?”. Trampas y mañas es parte de la idiosincrasia nacional y quien diga que no es cierto, no es mexicano, por mas que sabemos que debemos hacer consciencia que el cambio debe partir de nosotros al no dar mordidas a los agentes de tránsito ni del ministerio público para que nos deje salir de prisión preventiva, cuando fuimos descubiertos in fraganti, como suele suceder. La corrupción la hacemos todos y es un cáncer social que no se abatirá en un periodo de seis años, aunque sea cierto que por algún lado debemos empezar. Muchos pululan que es tiempo de brindarle el poder a la izquierda mexicana, pues no ha sido probado. Este punto en especial es el foco rojo de la historia democrática mexicana  Cierto que el país se mantuvo cautivo de un sistema autoritario a lo largo de 70 años con el priismo al frente; también que durante ese periodo se fueron creando las instituciones que medianamente le han dado forma al subdesarrollo que nos distingue de otros países en condiciones mas precarias, lo cual no justifica el hecho de saber que deberíamos estar mejor. El priato recibió una fuerte impresión cuando la alta figura de Fox, utilizó el populismo y les sacó las chivas de Los Pinos; doce años han sido bastantes para añorar el poder que ello representa, pero no para inhibirles de seguirla regando en perjuicio de los mexicanos, con la complicidad de los demás políticos que se someten por cotos de poder y no ejercen facultades Constitucionales desde los Congresos, para que esto se ajusticie legalmente. Es increíble que sea en el extranjero desde donde se aspire la basura gubernamental mexicana. Los mexicanos por mas sentimentales que seamos y aun recordemos la alta figura de Pedro Infante en aquélla desgarradora escena de “nosotros los pobres, ustedes los ricos” cuando lloraba amargamente y gritaba toritoooo” ante la muerte de su infante, debemos convertirnos en un patrón de corazón duro y objetivo, para contratar a un nuevo gerente para que administre la gran empresa llamada México.  Invariablemente que el PRI tiene un aspirante que personalmente trae un buen curriculum pero quien le respalda, es decir, el partido político, NO. Se preocuparon por ofrecer “excelente presentación”; no lo vamos a rechazar por “naquito” o “feito”. Se dudaba al principio de su preparación, pero esto quedó subsanado en el primer debate presidencial. Ha leído más de tres libros, como olvidó en alguna ocasión. “Acostumbrado a trabajar bajo presión”. Seguro Peña Nieto ha dado una verdadera cátedra de lo que significa enfrentarse a la beligerancia de un sector social instigado por las fuerzas opositoras, sin que se desengome su copete. Sonriente, ecuánime y con educación ha dado la cara en todo momento y se ha sostenido en la idea que no le entrará a la confrontación. Busca la paz de un país plagado de violencia y pone el ejemplo de ello. Sobre el pesa el nombre Paulette y Atenco; temas explicados hasta el hartazgo. En ambos casos, el presidenciable no tiene responsabilidad criminal alguna; fueron producto de las acciones u omisiones de los servidores públicos que estuvieron involucrados directamente en su ejecución.Peña no ordenó que mataran, golpearan ni volaran a nadie. En ambos casos, quien la hizo, la paga a titulo personal como corresponde en la Ley de Servidores Públicos y Códigos Penales. Y eso aplica en cualquier latitud del país. Lo reprochable de dicho candidato es el partido que está detrás. Cierto. Nadie duda que el priismo es sinónimo de corrupción, de todos los males que nos aquejan y se han resistido a crecer como fuerza política. Aparentan que si, pero en el fondo, muchos sospechan que no. Pero también, dicha fuerza política representa le mejor maquinaria para lograr los objetivos de la agenda nacional, al conformarse en mayorías en el Congreso Federal y gobiernos estatales con lo cual se puede crear la mejor sinergia para aterrizar cualquier política pública; justo esto, impide al PRI justificar mas ineptitudes a futuro. Este detalle no opera a favor de los demás aspirantes, como ya sucedió en dos sexenios con Fox y Calderón. Ellos no pudieron concertar acuerdos nacionales a favor de los mexicanos, por revanchas y/o chantajes políticos. Los congresistas y Gobernadores del PRI y PRD, sirvieron de pared a cualquier iniciativa del Ejecutivo Federal. Hasta en materia de seguridad, lo dejaron morir solo, pues nunca hubo una correcta colaboración institucional entre las fuerzas policiacas de los tres niveles. El caso es que los que perdimos fuimos nosotros. Ellos como sea, tienen recursos para seguir operando, nosotros no. Y como esto, fue todo. Podemos razonar: y entonces ¿porque darle la confianza a quien no la merece?. La respuesta es simple: es quien más la ansia. Es quien mejor la puede usar para reposicionarse, sabiendo que hoy la sociedad demanda más y mejores cosas. No se trata de elegir a un presidente y soltarlo a placer en la silla presidencial. No. Se trata de estar atentos a lo que decide, al modo en que va desarrollando los proyectos y va dando resultados. De ahí lo importante que era saber como lograría cada compromiso de campaña y a que plazos los tendría cumplidos. Eso hoy será un riesgo cuya preclusión será palpable. Solo es un sexenio y al término de éste deberá tener cubierto lo prometido. Justo esto es lo que debemos usar los mexicanos a nuestro favor, pero vía el PRI, que todo lo puede si quiere, a razón de la presión social. Hoy los mexicanos tenemos un factor que antes no existía: el movimiento encaminado por Andrés Manuel López Obrador. Hoy tenemos la posibilidad de CHANTAJEAR al PRIISMO. Si, léase tal cual.  Chantajear al partidazo con la idea de que nos resuelvan a favor y COMO DEBE SER o simple y llanamente se van para el 2018, cuando seguro veremos a un Ebrard dispuestísimo a continuar la labor de López Obrador, arropado tal vez, por una sociedad mas despierta y dispuesta a dar la estocada para siempre al partido tricolor, ante tanto y tanto. Esto logrará que el PRI, aterrice temas que no ofrece el PEJE, como el de “Transparencia”, inédito en la historia de la política nacional. La opacidad, madriguera de toda corrupción institucional, será erradicada del gobierno, dicen. Falta que cumplan y nosotros veamos que cumplan. Esto logrará que los gobernadores de los estados priistas, se sumen a esta iniciativa e incluso, los partidos de oposición, se pongan mas listos a la hora de examinar las cuentas publicas de todos lado y en caso de irregularidades, ahora si emprendan acciones legales contra Gobernadores o Presidentes Municipales; la impunidad es rechazada por la sociedad mexicana. También esto puede lograr que el PRD, el PAN y demás fuerzas políticas existentes, aprovechen el nuevo sexenio para hacer sus propias estructuras y crecer a su militancia, forjar mejores ofertas en sus políticos, lograr mejores administraciones en sus Ayuntamientos y Estados, así como trabajos legislativos verdaderamente dignos de enunciar en donde se haya protegido con todo el interés social y así, en el 2018, no veamos pasaje tan penoso como este proceso electoral, donde la guerra sucia fue mas interesante que las propuestas de campaña. Nadie duda de las buenas intenciones de Vázquez Mota y el mismo López Obrador. Pero no son sus intereses los que debemos cuidar, ni las de sus fuerzas políticas, sino los nuestros como ciudadanos. No podemos negociar con quienes no tienen todas las canicas en las manos. Dos sexenios así lo han demostrado. Debe recordarse el amago de Denisse Dresser y una serie de políticos e intelectuales por crear gobiernos plurales, en caso de no contar con una presidencia con poder absoluto. Este proyecto daba cabida a que en caso de llegar alguien de partidos que no contaran con mayoría absoluta en el Congreso, tuvieran la oportunidad de contar con políticos de otras fuerzas políticas entre su gabinete a fin de concertar desde ahí cualquier iniciativa, siempre en aras del interés social. Esto no fue aceptado por quienes se verían mas beneficiados, incluido Andrés López Obrador, pues representaba tener que compartir las glorias del poder presidencial, aun sabiendo que obtenerlo sin mayoría absoluta, serian glorias mochas o a medias, como le sucedió a Fox o Calderón. La pregunta es: ¿de que nos sirven gobiernos truncos o sin posibilidades? ¿de que nos sirvieron doce años de intenciones sin éxito alguno?… ¿Cuántos años mas tenemos que perder para entender que debemos apostarle al partido que mas posibilidades nos brinde, confrontado por una sociedad demandante y actuante que les impida hacer y deshacer a placer en perjuicio del interés social?. Elige libremente pero hazte todas estas preguntas. Es tiempo de pensar sin sentimentalismos. Podemos ser proles, podemos ser ricos; el país milita en todos los estratos sociales, pero nos unen fines comunes. Vivimos en un mismo territorio y dependemos de la misma economía y de las mismas decisiones gubernamentales, así que bien podemos generar ya una acción común e inteligente. Por el bien de todos.